Ermita de los Remedios

Ermita de los Remedios (Zamora)Restauración de pinturas murales

Técnica pictórica

La técnica de ejecución de estas pinturas murales es el óleo, que se aplica directamente sobre el muro enlucido. Cualquier técnica pictórica está constituida por tres elementos fundamentales que se superponen: el soporte, la preparación y la pintura.

El soporte puede ser de muchos tipos, de naturaleza orgánica o inorgánica (madera, tejidos, piedra…), mueble o inmueble y su función principal es la de soportar las capas de preparación y pintura. En el caso de la pintura mural de las pechinas de la ermita, el soporte es el propio ladrillo en el que están construídas. El muro, tanto de ladrillo como de piedra, no es una superficie  apropiada para pintar y necesita ser preparada.

Como preparación se aplicaron dos enlucidos, de medio centímetro de espesor, compuestos de una mezcla de arena, cal y yeso en baja proporción.

Estratos de la pintuta mural

El primer enlucido que se aplicó tenía la finalidad de regularizar la superficie, se extendió sobre el muro húmedo para que este no absorbiera el agua de la masa. Por norma general este enlucido no lo aplica el pintor, sino un ayudante. A esta capa se la denomina enfoscado, aunque en el mundo de la restauración lo más común es utilizar el término italiano arriccio.

El segundo enlucido se denomina revoco o intonaco. El revoco es más delgado que el enfoscado y la proporción de cal aumenta respecto a la de arena (además la arena suele ser de un grano más fino). Esta es la superficie sobre la que se pinta, por eso su acabado y textura es muy importante.  A esta preparación del muro se le superpuso una capa base rojiza de naturaleza oleosa aplicada con brocha que preparaba la superficie para pintar, impidiendo la absorción del aglutinante por parte del muro y sirviendo de fondo cromático para las capas de pintura.

El empleo de la capa de preparación sobre el muro ya está descrito por Giorgio Vasari pintor teórico del arte italiano en su obra Le Vite:

“Primero se satura la superficie del enlucido con varias capas de aceite cocido, hasta llegar al punto en que la pared ya no absorba más. Cuando está la superficie seca se aplica una capa de blanco de plomo, de aceite, de amarillo de plomo y de arcilla refractaria”

La utilización de preparaciones de color rojizo es muy habitual en la pintura barroca española y la emplean los grandes maestros como Velázquez, ya que aporta a las obras un tono subyacente cálido.

Finalmente se aplica la pintura. El pigmento aglutinado o pintura es el elemento principal de la técnica, está constituído por un pigmento que, para fijarse a una superficie, necesita una sustancia adhesiva o aglutinante; la composición de dicho aglutinante es lo que define el tipo de técnica: para la acuarela se emplea la goma arábiga, para el acrílico resinas sintéticas acrílicas, etc. En este caso como técnica pictórica se empleó el óleo, tal y como lo corroboran los diferentes análisis realizados. La pintura al óleo está compuesta por pigmentos aglutinados con aceite de lino o linaza, dicha técnica se caracteriza por conseguir colores brillantes, efectos de gran riqueza, contrastes tonales y claroscuros.

El estilo del artista anónimo que realizó las pinturas es rápido y resolutivo, se trata de un pintor con oficio que aplica bases de color delgadas que dejan entrever una preparación de color rojizo, los últimos toques de color se realizan con la pintura más densa y empastada y son los que sirven para marcar las luces y los detalles.

En algunos de los detalles, sobre todo en la representación de San Jerónimo, es posible adivinar la colaboración de un taller ya que denotan una menor calidad que el resto del conjunto.