Ermita
Las pinturas murales se encuentran en las pechinas de la bóveda de la Ermita de Nuestra Señora de los Remedios. Situada en Zamora, extramuros, en la denominada Puebla de la Vega. En las proximidades de esta ermita se situaba el cementerio judío, el convento de predicadores y la ermita de Santa María de la Vega.
Según la tradición la advocación actual del templo proviene de un milagro que ocurría con periodicidad semanal en la ermita de Nuestra Señora de Olleros. Aquí acudía Santo Domingo de Guzmán durante el tiempo que duraron las obras en su convento, se cuenta que tras celebrar la misa aparecía sobre el altar la cantidad de dinero suficiente para costear los trabajos del convento. En ese momento la ermita cambió su nombre por el de los Remedios. Desde 1904 la ermita estuvo al cuidado de las Hijas de la Caridad que regentan el colegio de San Vicente de Paul, una construcción moderna que se une a la ermita por la zona de la cabecera. Tenemos constancia de que en el siglo XIX estaba agregada a la parroquia de Santa Lucía.
El edificio, realizado en sillería de arenisca local, data de principios del siglo XIII, de esta etapa lo mejor conservado es sin duda el muro sur, en el que aparecen vestigios de la antigua portada románica. El arco de medio punto doblado que la formaba se cegó en el siglo XVIII para abrir en su logar un vano rectangular. A la primitiva fábrica pertenecen también cuatro canzorros que debieron de sustentar la cubierta de un desaparecido pórtico de madera que ocupaba toda la longitud del muro sur. La cornisa que remata este muro tiene un perfil que combina bocel y escocia, apoya en canecillos que en su decoración alternan medias cañas con baquetones, como punto disonante aparece uno de ellos decorado con un barril. Este elemento relaciona los Remedios formalmente con otras iglesias de la capital como el Espíritu Santo, San Esteban y Santiago del Burgo.
En el siglo XVIII se llevaron a cabo varias reformas que ocultaron el antiguo alma románica del edificio dentro de una epidermis barroca, sobre todo en su interior como veremos más adelante. El muro septentrional, en la actualidad dentro del patio del colegio, fue recrecido en esa época y se eliminó la línea de cornisa y se abrieron ventanales. El hastial de poniente también sufrió modificaciones en su estructura, en 1858 se edificó la actual espadaña obra de Manuel Antonio Pascual según traza de Saturnino García. A la espadaña se adosó un pequeño porche sustentado por dos columnas.
El interior se articula de acuerdo a la primitiva estructura románica, tres naves separadas por pilares cruciformes sobre los que descansan arcos formeros doblados que están cubiertos por yeserías y enlucidos barrocos. Como ya se ha mencionado la reforma del edificio que se llevó a cabo en el siglo XVIII afectó de manera especial al interior de la ermita alterando su aspecto original, se construyeron las bóvedas de las naves decoradas con placas, molduras y baquetones y la cúpula sobre pechinas en el primer tramo de la nave central.
Otro espacio que fue profundamente modificado es la cabecera, el diseño original debía de responder al tipo clásico zamorano con una capilla mayor de testero plano y otras dos laterales de idéntica estructura, pero menor tamaño. La reforma barroca introdujo un camarín para la Virgen en el espacio central, por lo que el espacio del presbiterio queda sensiblemente reducido.
El edificio ha sido restaurado dentro del plan de intervención Zamora Románica, que se enmarca en el PLAN PAHIS 2004-2012 del Patrimonio Histórico de Castilla y León.




